Jaime Cabeza Pereiro 
, María Belén Cardona Rubert 

La Carta de Derechos Digitales española de 2023, aunque no posee eficacia vinculante, expresa una declaración más que programática de reconocimiento de derechos en el ámbito digital. Su texto hace abundantes y muy interesantes referencias a la dimensión de género, así como a la lucha contra las discriminaciones. Son pertinentes esas alusiones, porque la digitalización ha producido una mayor exposición a violaciones del derecho fundamental del artículo 14 de la Constitución. En este estudio se aborda de manera integral la óptica de la igualdad entre mujeres y hombres, a partir de presupuestos comunes relativos a las brechas digitales, que se acentúan cuando afectan a colectivos especialmente vulnerables a causa de su pertenencia interseccional a colectivos víctimas de discriminación. Asimismo, la presencia de modelos de gestión algorítmica y de decisiones producidas por la inteligencia artificial no evita, sino que acentúa, la exposición a sesgos de todo tipo, y en particular de género. Con estas premisas, el estudio se adentra en el análisis de los problemas de la digitalización en relación con el empleo, sobre todo a la vista de la Ley 3/2023, de 28 de febrero, así como del Reglamento europeo de inteligencia artificial. Por otro lado, la revolución digital enfrenta a las personas en general y a las trabajadoras en particular a riesgos laborales, algunos nuevos, otros ya clásicos, pero acentuados, y en particular a situaciones de acoso, también sexual y por razón de sexo. En paralelo, las formas de prestación de servicios más expuestas a la digitalización, como el teletrabajo, precisan de un análisis más denso en cuanto a su afectación específica a las mujeres. Igualmente, todas las que, de un modo u otro, exigen alguna conexión telemática o digital plantean la necesidad de garantizar derechos de desconexión digital. Finalmente, pero no menos importante, es necesario un análisis de los derechos colectivos, en particular los de participación y negociación, en el contexto digital y utilizando esta perspectiva de género. De todos estos asuntos se vuelcan algunas reflexiones en este artículo.
The Spanish Digital Rights Charter of 2023, although not binding, expresses a more than programmatic declaration of recognition of rights in the digital sphere. Its text makes abundant and very interesting references to the gender dimension, as well as to the fight against discrimination. These allusions are pertinent because digitalization has produced greater exposure to violations of the fundamental right under Article 14 of the Constitution. This study comprehensively addresses the perspective of equality between women and men, based on common assumptions regarding digital divides, which are accentuated when they affect particularly vulnerable groups due to their intersectional membership in groups that are victims of discrimination. Furthermore, the presence of algorithmic management models and decisions produced by Artificial Intelligence does not prevent, but rather accentuates, exposure to biases of all kinds, and particularly gender biases. With these premises, the study delves into an analysis of the problems of digitalization in relation to employment, particularly in light of the new Law 3/2023, of February 28, as well as the European Regulation on Artificial Intelligence. On the other hand, the digital revolution exposes people in general and women workers in particular to occupational risks, some new, others already classic, but heightened, and in particular to situations of harassment, including sexual and gender-based harassment. At the same time, the forms of service provision most exposed to digitalization, such as teleworking, require a more in-depth analysis regarding their specific impact on women. Likewise, all those that, in one way or another, require some telematic or digital connection raise the need to guarantee the right to digital disconnection. Finally, but not least, an analysis of collective rights, particularly those of participation and negotiation, is necessary in the digital context and using this gender perspective. This article offers some reflections on all these issues.