Gabrielle Bezerra Sales Sarlet, Fábio de Holanda Monteiro
Los trastornos mentales, que incluyen un amplio espectro de condiciones que van desde los problemas emocionales hasta los problemas cognitivos y de comportamiento, están afectando a una proporción cada vez mayor de la población mundial. De hecho, se estima que en el año 2019, alrededor de mil millones de personas en todo el mundo se vieron afectadas por estos problemas de salud mental. La depresión, reconocida como uno de los trastornos mentales más prevalentes, se identifica como la causa principal de la enfermedad en más de 300 millones de individuos a nivel global, con Brasil ocupando el primer lugar en América Latina y el segundo a nivel continental. La depresión se erige como una de las principales causas de incapacidad, distanciamiento del ámbito laboral y de la vida familiar y social. En contraste con las patologías físicas, que disponen de exámenes, pruebas y otros medios objetivos para su diagnóstico, los trastornos mentales carecen de una etiología conocida, ya que su origen se atribuye a la interacción de factores genéticos, psicológicos, biológicos, ambientales y sociales. El diagnóstico de estos trastornos se realiza a partir de la información proporcionada por el paciente y la experiencia del profesional de la salud. Para ello, se ha empleado el método hipotético-deductivo y la metodología bibliográfica, exploratoria y documental. El objetivo de este análisis es explorar el uso de la inteligencia artificial como herramienta auxiliar en el diagnóstico y el tratamiento de la depresión. Esta investigación se centra en la capacidad de la inteligencia artificial para mejorar la efectividad del derecho humano y fundamental a la salud mental. En conclusión, el empleo de herramientas de inteligencia artificial, en condiciones definidas, exactas y seguras, se manifiesta como una realidad prometedora para el diagnóstico, con la capacidad de proporcionar intervenciones tempranas, precisas, adecuadas y más equitativas.
Mental disorders have been affecting more and more people around the world, affecting around 1 billion individuals in 2019. Depression alone, one of the most common mental disorders, is responsible for the illness of more than 300 million people worldwide, with Brazil having the highest prevalence in Latin America and the second highest in the Americas. Depression is one of the leading causes of disability, absence from work, and withdrawal from family and social life. Unlike physical illnesses, which have exams, tests, and other objective means of diagnosis, mental disorders do not have a known a etiology, their cause being the interaction of genetic, psychological, biological, environmental, and social factors, and are diagnosed based on information provided by the patient and the experience of the healthcare professional. Using the hypothetical-deductive method and bibliographic, exploratory and documentary methodology, we analyze the use of artificial intelligence as an auxiliary tool in the diagnosis and treatment of depression as an instrument for the realization of the human and fundamental right to mental health. In conclusion, the use of artificial intelligence tools, under specific, precise and safe conditions, has proven to be a promising reality for diagnosis, with the potential to provide early, accurate, more appropriate and fairer interventions.