Durante su pontificado, Francisco pretendió modificar la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la pena de muerte. Según tal enseñanza tradicional, esta es lícita en principio. Francisco, sin embargo, afirmó que ella es inadmisible, y ordenó realizar una nueva formulación del catecismo sobre el tema. En este artículo, exponemos lo que el pontífice enseñó sobre la pena de muerte y las razones que adujo para sostener su ilicitud, lo que sometemos a evaluación crítica. Concluimos que ninguna de las razones aducidas es convincente, de modo que hay que atenerse a la doctrina tradicional sobre la materia