Esta investigación examina la educación indígena como espacio de resistencia frente al neoliberalismo, analizando su articulación con el materialismo histórico y las prácticas comunitarias. A través de cinco ejes temáticos, se explora cómo las pedagogías ancestrales desafían la mercantilización del saber, defendiendo epistemologías propias basadas en autonomía, reciprocidad y territorio. Se discuten las tensiones entre los modelos educativos comunitarios y las políticas neoliberales de estandarización, así como las estrategias de resistencia, desde escuelas autónomas hasta programas bilingües críticos. El análisis destaca el papel de las mujeres indígenas, la revitalización lingüística y las metodologías decoloniales que integran saberes científicos y tradicionales. Se concluye subrayando que, estas experiencias no solo preservan culturas, sino que proponen alternativas pedagógicas radicales para repensar la educación más allá de la lógica capitalista. Estas luchas educativas, vinculadas a movimientos por la soberanía y la justicia cognitiva, revelan la posibilidad de construir sistemas de conocimiento anticoloniales y emancipadores
This research examines Indigenous education as a space of resistance to neoliberalism, analyzing its connection with historical materialism and community practices. Through five thematic axes, it explores how ancestral pedagogies challenged the commodification of knowledge, defending their own epistemologies based on autonomy, reciprocity, and territory.
The tensions between community-based educational models and neoliberal standardization policies are discussed, as well as strategies of resistance, from autonomous schools to critical bilingual programs. The analysis highlights the role of Indigenous women, linguistic revitalization, and decolonial methodologies that integrate scientific and traditional knowledge. It concludes by emphasizing that these experiences not only preserve cultures but also propose radical pedagogical alternatives to rethink education beyond capitalist logic. These educational struggles, linked to movements for sovereignty and cognitive justice, reveal the possibility of building anticolonial and emancipatory knowledge systems.