El sureste ibérico es uno de los lugares con mayor riqueza natural de toda la Unión Europea. La declaración de estos Lugares de Importancia Comunitaria como Zonas de Especial Conservación, deben ir acompañados de la aprobación de las medidas de conservación necesarias para responder a las exigencias ecológicas de los hábitats y las especies que motivaron la inclusión de estos lugares en la Red Natura 2000.
De igual modo, la Directiva de Aves Silvestres también exige que en las ZEPA se establezcan medidas de conservación de los hábitats de las especies que han motivado su declaración al objeto de procurar su supervivencia y su reproducción. En este caso, cabe destacar especies como el águila perdicera (Aquila Hieraetus fasciatus), el águila real (Aquila Chysaetus) o el halcón peregrino (Falco peregrinus brokey), entre otras.
Las normas de conservación deben contenerse en las denominadas «normas de gestión», que son equiparables a los «planes o instrumentos de gestión» mencionados en el artículo 46.1 de la Ley 42/2007. En ese cuerpo normativo debe regularse la necesidad de evitar el deterioro de los hábitats y las especies que motivaron la inclusión en la Red Natura 2000 de estos espacios.