El 1 de abril de 1939 la "Victoria" bélica sobre la II República cayó sobre los cuerpos de las mujeres españolas como una pesada losa de retrocesos en todos los órdenes de la vida. Desde el golpe de Estado de 1936 y a medida que los fascistas sublevados contra el orden democrático republicano avanzaban conquistando territorios, en una guerra cruenta que destrozó el país, lo ahogó en sangre y expulsó al exilio exterior e interior a millones de personas, la población española en general iba perdiendo todo tipo de derechos. Las mujeres, además, perdieron su autonomía personal y sobre ellas se ejerció durante toda la dictadura franquista una específica represión de género. Las mujeres pasaron a depender del varón cabeza de familia, fuera padre, marido, hermano o hijo. Fueron directamente anuladas, exiliadas de la vida social, política o laboral y recluidas en el interior de los hogares. A pesar de esta represión brutal y sistemática, muchas de ellas no se resignaron y se organizaron en movimientos políticos, sociales y sindicales clandestinos, aportando su cuota de lucha y saber a la pelea contra el franquismo y por los derechos democráticos.