En agosto de 1888 se celebra el Congreso constituyente de la UGT. Desde su constitución, la historia de la UGT se confunde con la historia del movimiento obrero, como lo demuestran infinidad de hechos relevantes en los que este sindicato ha participado escribiendo multitud de páginas de la historia de España. Su protagonismo resultó particularmente relevante en la proclamación de la II República y en la modernización del país a través de los logros conseguidos en la educación, en la cultura, en las infraestructuras públicas y, sobre todo, en la promulgación de la legislación social más avanzada de la época, en los años en que fue Francisco Largo Caballero ministro de trabajo (1931-1933), además de secretario general de la UGT. Todo ese bagaje sirvió de acicate para que durante la larga y oscura etapa del franquismo la UGT siguiera su andadura de lucha activa tanto en el exilio como en el interior, hasta que se consiguió la democracia en España tras la muerte del dictador.