El presente artículo expone los resultados de un proyecto de prevención y detección precoz del deterioro cognitivo leve (DCL) desarrollado por AFA Aljarafe en seis CPA de la provincia de Sevilla. Ante el aumento de la prevalencia de enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento, esta intervención comunitaria, de carácter interdisciplinar, ha combinado la evaluación cognitiva, la estimulación continuada, la formación profesional y el acompañamiento desde el trabajo social a personas mayores, sus familias y cuidadores.
La muestra estuvo compuesta por 146 personas mayores de 60 años, de las cuales 124 completaron el seguimiento. Se detectaron signos compatibles con DCL en el 54 % de los casos, y un 14,51% se derivaron al sistema sanitario para evaluación diagnóstica. Además, el 85 % de las personas participantes mantuvo o mejoró su capacidad cognitiva durante el desarrollo del proyecto. El trabajo social ha tenido un papel central en la identificación de casos, el acompañamiento comunitario y la orientación familiar, garantizando una intervención integral y centrada en la persona.
Los resultados evidencian que este modelo es eficaz, escalable y sostenible. La implicación activa de los CPA y la formación del personal facilitaron la implantación del protocolo y abren la puerta a su replicabilidad en otros territorios, como está sucediendo en la actualidad por la Confederación Andaluza de Alzheimer, que desarrolla un proyecto de similares características. El enfoque preventivo, comunitario y transdisciplinar contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas mayores y a reducir el impacto de las demencias en fases avanzadas.
This article presents the results of a project focused on the prevention and early detection of mild cognitive impairment (MCI), carried out by AFA Aljarafe in six Active Participation Centers (CPA) in the province of Seville, Spain. In response to the growing prevalence of neurodegenerative diseases associated with aging, this interdisciplinary community-based intervention combined cognitive assessment, ongoing cognitive stimulation, professional training, and psychosocial support led by social work professionals, aimed at older adults, their families, and caregivers.
The sample included 146 individuals over the age of 60, of whom 124 completed continuous follow-up. Signs compatible with MCI were identified in 54% of the cases, and 14.51% were referred to the public healthcare system for diagnostic evaluation. Additionally, 85% of participants either maintained or improved their cognitive functioning throughout the duration of the project. Social work played a central role in case identification, community-based follow-up, and family guidance, ensuring a comprehensive and person-centered intervention.
The results demonstrate that this model is effective, scalable, and sustainable. The active involvement of the CPA network and the training of staff facilitated the implementation of the protocol and opened the way for replication in other regions, as is currently being promoted by the Andalusian Alzheimer Confederation through a similar initiative. The preventive, community-based, and transdisciplinary approach contributes to improving the quality of life of older adults and reducing the impact of dementia in its advanced stages.