Este artículo analiza la fragmentación digital en la Unión Europea (UE) y sus implicaciones para la soberanía tecnológica en un contexto global marcado por la competencia entre modelos regulatorios. En primer lugar, se examinan los antecedentes normativos europeos y las dificultades que presentan para consolidar un espacio único de datos. A continuación, se aborda la emergencia de los sistemas computacionales planetarios y los obstáculos que genera la falta de interoperabilidad, tanto a escala global como europea. El trabajo contrasta el enfoque descentralizado de la UE con el modelo centralizado de China, que considera los datos un «activo nacional», destacando sus ventajas operativas y los riesgos que plantea para los derechos fundamentales. Sobre esta base, se argumenta que la experiencia histórica de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) constituye un precedente útil para superar la fragmentación digital mediante mecanismos de soberanía compartida. Finalmente, se proponen medidas concretas: creación de una Agencia Digital Europea con competencias ejecutivas, federalización de datos estratégicos y adopción de normas vinculantes, complementadas con una diplomacia digital orientada a la defensa de valores democráticos. La conclusión subraya que, sin una arquitectura institucional robusta inspirada en el legado de la CECA, la UE corre el riesgo de quedar relegada en la gobernanza mundial de la inteligencia artificial y los datos.
This article examines digital fragmentation in the European Union (EU) and its implications for technological sovereignty in a global context marked by regulatory competition. First, it reviews the EU’s regulatory framework and the challenges these instruments face in consolidating a single data space. It then addresses the emergence of planetary computational systems and the obstacles created by the lack of interoperability, both globally and within Europe. The paper contrasts the EU’s decentralized approach with China’s centralized model, which treats data as a «national asset», highlighting its operational advantages and the risks it poses to fundamental rights. Building on this comparison, the article argues that the historical experience of the European Coal and Steel Community (ECSC) provides a useful precedent for overcoming digital fragmentation through mechanisms of shared sovereignty. Finally, it proposes concrete measures: the creation of a European Digital Agency with executive powers, the federalization of strategic data, and the adoption of binding standards, complemented by a digital diplomacy strategy aimed at safeguarding democratic values. The conclusion stresses that without a robust institutional architecture inspired by the ECSC legacy, the EU risks being sidelined in the global governance of artificial intelligence and data.