Suecia
Este comentario trata una reciente sentencia del Tribunal Supremo de Noruega sobre la ley aplicable a las obligaciones extracontractuales derivadas de defectuosos motores de barco fabricados en Alemania a principios de los años 2000. Aunque el Reglamento Roma II (Reglamento 864/2007) no fuese vinculante para Noruega, ni tampoco estaba en vigor dentro de la UE en ese momento, el Tribunal Supremo adoptó conclusiones paralelas basadas en interpretaciones analógicas del reglamento, descartando la aplicación del derecho noruego. El caso ilustra el fuerte impacto que la lógica del Derecho internacional privado de la UE tiene incluso fuera de la UE. En el conflicto principal y eterno de la ley aplicable — entre la del lugar donde se cometió el hecho dañoso (lex loci delicti commissi) o la del lugar donde se produjo el daño (lex loci damni)—, el reglamento europeo impuso valorar la lex loci damni. En el caso noruego, la solución de la UE parece influir en la conclusión del Tribunal Supremo. Resulta notable que no se establezcan analogías con instrumentos de Derecho internacional privado que sí son vinculantes para Noruega, como el Convenio de La Haya de 1973 sobre Ley Aplicable a la Responsabilidad por Productos, cuyo principio general es la lex loci delicti commissi.
This case note deals with a recent Norwegian Supreme Court judgment on the law applicable to non-contractual obligations arising out of wrongful ship engines built in Germany in the early 2000’s. Although the Rome II Regulation (Regulation 864/2007) is neither binding on Norway nor in force within the EU at the time, the Supreme Court paralleled its conclusions on nalogous interpretations of the regulation, ruling out the application of Norwegian law. The case illustrates the strong impact that EU private international law thinking has also beyond the EU. In the principal and eternal conflict of laws issue of relying on either the law where the injury takes place (lex loci delicti commissi) or the place where the damage occurs (lex loci damni), the EU regulation marked a turn for most EU member States by prioritizing lex loci damni. In the Norwegian case, the EU solution seems to have influenced the Supreme Court’s conclusion. It is remarkable that no analogies are being drawn to private international law instruments that actually are binding on Norway, such as the 1973 Hague Convention on the Law Applicable to Products Liability, where the default rule is lex loci delicti commissi.