En 2025, la incertidumbre económica y geopolítica ha disparado el «cortisol corporativo», afectando a la salud emocional y al rendimiento tanto de directivos como de empleados. El estrés crónico derivado de jornadas extensas y decisiones apresuradas tiene costes significativos en términos de falta de compromiso y absentismo. En este contexto, la salud emocional de toda la plantilla ha de convertirse en una prioridad estratégica. Este artículo profundiza en las condiciones necesarias para que las personas puedan recuperar la resiliencia y mejorar el rendimiento.