En el escrito “Del poder de la mente de dominar con su sola decisión sus sensaciones enfermizas” (1798) Kant esboza los principios de una dietética, entendida como el arte de preve-nir enfermedades y preservar la salud. En este trabajo exami-no en qué medida sus propuestas para el cuidado de la salud presuponen una serie de principios éticos desarrollados en sus escritos de filosofía práctica. Sobre la base de ese análi-sis sugeriré que la dietética puede considerarse una práctica vinculada con los llamados deberes para con uno mismo, esta-blecidos por el filósofo en la “Doctrina de la virtud”, segunda parte de La metafísica de las costumbres. En efecto, el deber de buscar nuestra propia perfección implica la obligación de preservar la integridad física, entendida como una condición para el desarrollo pleno de las habilidades y capacidades hu-manas. Los preceptos orientados al cuidado de la salud per-miten cumplir con ese deber y honrar el valor incondicionado de la humanidad en nuestra propia persona
In “On the Power of the Mind to Master Its Morbid Feelings by Sheer Resolution” (1798), Kant outlines the principles of dietetics, understood as the art of preventing disease and pre-serving health. I examine in this paper the extent to which his proposals for health care presuppose a series of ethical principles developed in his writings on practical philosophy. On the basis of this analysis, I will suggest that dietetics can be considered as a practice linked to the so-called duties to oneself, established by the philosopher in “The Doctrine of Virtue”, the second part of The Metaphysics of Morals. In-deed, the duty to seek one’s own perfection implies the ob-ligation to preserve one’s own physical integrity, understood as a condition for the full development of human abilities and capacities. The precepts oriented towards health care make it possible to fulfill this duty, and thus to honor the uncondi-tional value of humanity in one’s own person.