Las barrancas urbanas son de los espacios menos habitables por su fisiografía y sus condiciones de contaminación. Las personas que habitan la barranca El Conde se encuentran en pobreza extrema, lo cual haría suponer que son de los que menos bienestar experimentan. De acuerdo a los resultados de una encuesta, diseñada desde el marco teórico-metodológico del bienestar subjetivo, estas personas experimentan un bienestar ligeramente superior al reportado para el país. Su apreciación de la barranca es mayoritariamente negativo, lo cual no afecta el estado de bienestar general autorreportado, en concordancia con que el sentimiento de bienestar de las personas es multifactorial, y en gran medida obedece a como se procesan las experiencias y condiciones objetivas. Esto podría contribuir a explicar porque la poblemática ambiental no es una prioridad para las sociedades.