Enrique de Diego
En un entorno donde las disrupciones son cada vez más frecuentes, las organizaciones están obligadas a cultivar la observación y la reflexión internas sobre posibles alteraciones en el entorno. Solo así serán capaces de adaptarse con la suficiente antelación para que los cambios no las encuentren con el paso cambiado. Esta sensibilidad estratégica se nutre de una serie de mecanismos de anticipación.