La capacidad bélica es solo uno más de los instrumentos que maneja la gran estrategia para alcanzar sus objetivos políticos, que cuenta también con mecanismos de presión diplomática, financiera y comercial. Desde el inicio de la agresión rusa a Ucrania, la Unión Europea puso en marcha un conjunto escalonado de medidas de retorsión económica sin precedentes que ha sido denominado una auténtica “revolución de las sanciones”. La envergadura e importancia de estas ha vuelto a suscitar recientemente el interés sobre sus efectos y utilidad.