Regalos al big business, recortes en el gasto social, alineamiento con Washington, complacencia hacia Israel: Keir Starmer se ha inscrito sin ambigüedad en la estela de Anthony Blair. Gobernando con una política decididamente derechista, el primer ministro británico ha maltratado a sus parlamentarios, indignado a una parte del electorado laborista y abierto un espacio a la izquierda del Partido Laborista.