Con sus ritos y sus capillas, sus pasiones y sus querellas, la cinefilia ha constituido en Francia un universo aparte tanto como un arte de vivir. Pero el tiempo ha pasado: las transformaciones técnicas, las nuevas prácticas y la evolución de las costumbres han cambiado las reglas del juego. En el momento en que las plataformas de streaming imponen sus normas y las redes sociales metamorfosean el ejercicio crítico, ¿qué sucede con el amor por el séptimo arte?