Argentina
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Desde inicios del siglo XX, el derecho a tener visitas íntimas por parte de las personas privadas de libertad tuvo avances muy dispares en el ámbito internacional, destacándose experiencias puntuales pero escasas reformas de fondo. En este marco, Argentina no fue la excepción. En los años 1930, la referencia al «problema sexual» en la prisión fue teniendo interés en ámbitos académicos, pero no logró impactar en las prácticas penitenciarias ni en el plano normativo hasta la llegada del peronismo. En 1947, bajo la gestión de Roberto Pettinato -Director General de Institutos Penales- se reglamentó el derecho a las visitas íntimas por parte de los internos casados de las cárceles federales. Esta innovación se dio en el marco de un proceso de notables mejoras tanto para los internos como para el personal penitenciario.
Pettinato conoció de primera mano, leyó y fue influenciado a la hora de implementar las visitas íntimas por las obras de dos destacados penitenciaristas: el brasileño José Gabriel de Lemos Brito y el peruano Julio Altmann Smythe. En viajes de estudio trabó relación con ambos y al regresar a la Argentina rápidamente abordó la cuestión sexual en los establecimientos e implementó las visitas íntimas en las cárceles federales.
Since the beginning of the 20th century, the right to intimate visits by persons deprived of their liberty has had very uneven progress at the international level, with specific experiences but few substantive reforms. In this context, Argentina was no exception. In the 1930s, reference to the sexual problem in prison was of interest in academic circles, but did not have an impact on penitentiary practices or regulations until the arrival of Peronism. In 1947, under the administration of Roberto Pettinato -General Director of Penal Institutes- the right to intimate visits by married inmates in federal prisons was regulated. This innovation took place within the framework of a process of significant improvements for both inmates and prison staff.
Pettinato learned first-hand, read and was influenced in the implementation of intimate visits by the works of two outstanding penitentiary researchers: the Brazilian José Gabriel de Lemos Brito and the Peruvian Julio Altmann Smythe. During study trips he established a relationship with both of them and when he returned to Argentina he quickly addressed the sexual issue in the establishments and implemented intimate visits in federal prisons.