Inundaciones como la de octubre de 2024 en Valencia, o en Bizkaia en 1983, si suceden de nuevo en el País Vasco, producirán daños materiales importantes, pero se han dado pasos para aminorar el impacto sobre las personas y los bienes: Normas y limitaciones para el uso del suelo en función del grado de inundabilidad, que se imponen desde inicio de siglo en los informes de la Administración Hidráulica al planeamiento urbanístico, primero, y luego promulgándolas como norma en 2013 con el “Plan Territorial Sectorial (PTS) de márgenes de ríos y arroyos del País Vasco” y en 2015 con el “Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Cantábrico Oriental”.
En el País Vasco es una realidad desde hace décadas una colaboración entre tres administraciones:
Agua (meteorología, hidrología, obras hidráulicas y restauración de los ecosistemas acuáticos), Protección Civil y Ordenación del Territorio (OT). La prevención, regulando el uso del suelo según su inundabilidad, es la apuesta de futuro, pero siempre será necesario el trabajo conjunto entre esas tres disciplinas para avanzar en la gestión del riesgo de inundación y aminorar los efectos de los errores del pasado. Es la principal enseñanza: esa colaboración eficaz, como trípode que es, es estable, no traquetea, pero si se le quita una de las patas se caerá estrepitosamente. En 1983, en Bizkaia el taburete estaba por construirse. Desafortunadamente, en el episodio de octubre pasado en Levante, alguna o varias de las patas no soportaron el peso que debían.
Floods such as the one in October 2024 in Valencia, or in Bizkaia in 1983, if they occur again in the Basque Country, will cause significant material damage, but steps have been taken to mitigate the impact on people and property: Standards and limitations for land use depending on the degree of flooding, which are imposed since the beginning of the century in the reports of the Water Administration to urban planning, first, and then promulgating them as a standard in 2013 with the “Territorial Plan Sectorial (PTS) of river and stream margins in the Basque Country” and in 2015 with the “Hydrological Plan of the Eastern Cantabrian Hydrographic Demarcation”. In the Basque Country, three administrations have been collaborating for decades: Water (meteorology, hydrology, water works and restoration of aquatic ecosystems), Civil Protection and Land Management (OT).
Prevention, regulating land use according to its flooding capacity, is the bet of the future, but it will always be necessary to work together between these three disciplines in order to advance flood risk management and mitigate the effects of past mistakes. It is the main lesson: that effective collaboration, as a tripod it is, is stable, does not rattle, but if one of its legs is removed it will fall down dramatically. In 1983, the stool was to be built in Bizkaia. Unfortunately, in the episode of last October in Levante, some or several of the legs did not bear the weight they should.