Ángel Bergés Lobera, Jesús Ángel Morales Berges
Durante la primera mitad del presente año, las autoridades supervisoras en Europa y Estados Unidos han efectuado sendos ejercicios de estrés para medir la capacidad de resistencia bancaria a episodios de crisis económica en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y las tensiones comerciales. La gran paradoja de los ejercicios desarrollados este año radica en que los resultados son considerablemente mejores de lo que cabría pensar en semejante contexto de incertidumbre. Ello es debido, por un lado, a la buena situación de la banca tras tres años de excelentes resultados y prudente recapitalización y, por otro a una senda de escenarios cuantitativos que exhibe una gran resiliencia, pese a ese entorno de gran incertidumbre. No es de extrañar que, ante dicha paradoja, los supervisores incorporen en los ejercicios algunos elementos de ajuste complementarios a los escenarios cuantitativos y a la metodología de aplicación de estos. Con ello, van perfeccionando las pruebas y adecuándolas a entornos más impredecibles, pero al mismo tiempo someten a las entidades a una mucho mayor complejidad en la elaboración de sus proyecciones.