Este artículo analiza por qué es improbable que las stablecoins respaldadas por el dólar se afiancen en la zona del euro, pese al impulso regulatorio y político de EE. UU. para promoverlas. Una posible adopción masiva en Europa genera preguntas sobre riesgos para la estabilidad financiera, la suficiencia del marco normativo y una posible interferencia con el objetivo del BCE de reforzar la autonomía de los sistemas de pagos. Tres factores mitigan estas preocupaciones: los riesgos de tipo de cambio y de emisor de las stablecoins, la regulación europea (MiCA) que ya desincentiva su expansión y sigue ajustándose a nuevos retos y el euro digital que emerge como competidor directo, al ofrecer una solución paneuropea y apoyar la innovación.