Este artículo muestra los riesgos de subestimar a Rusia y al eje de autocracias liderado junto a China. Aunque su PIB en dólares sea menor que el de Italia, en paridad de poder adquisitivo Rusia es la mayor economía de Europa y mantiene una capacidad militar comparable a la del conjunto europeo. Su estrategia geopolítica, centrada en el control regional y la concentración de recursos, le permite sostener una economía de guerra a gran escala, intensificar operaciones híbridas y desestabilizar a Occidente. A la vez, China desafía el modelo europeo combinando intervención estatal y dinamismo privado. Frente a este doble reto, Europa no puede confiar en un apoyo indefinido de EE. UU. y necesita una estrategia audaz: aumentar el gasto en defensa con adquisiciones conjuntas, invertir en tecnologías como drones y misiles, reforzar la cooperación militar y renovar su competitividad económica. La supervivencia democrática depende de movilizar recursos en seguridad y crecimiento.