Rodrigo Andrés Azócar González
El presente artículo aborda la relevancia de incorporar la perspectiva de masculinidades en el Trabajo Social y de contextualizar este análisis en el significativo marco del centenario de la profesionalización de la disciplina en América Latina. Se argumenta que el abordaje crítico de las masculinidades representa un avance fundamental para el Trabajo Social contemporáneo, dado que permite cuestionar modelos tradicionales y fomenta una comprensión más inclusiva y equitativa de las relaciones de género. Apoyándose en enfoques histórico-críticos, éticos, políticos y epistemológicos, el artículo explora cómo ciertas construcciones culturales de la masculinidad impactan negativamente tanto en los hombres como en el tejido social en su conjunto. Se reconocen, asimismo, desafíos metodológicos específicos, como la necesidad de crear espacios participativos seguros, la integración efectiva de perspectivas interseccionales y la evaluación rigurosa de intervenciones que buscan ser transformadoras. Adicionalmente, se subraya el rol político inherente al Trabajo Social en la promoción de políticas públicas que fomenten masculinidades alternativas y equitativas. Por último, se concluye que la incorporación de esta mirada crítica sobre las masculinidades fortalece significativamente el desarrollo disciplinar y profesional del Trabajo Social, al impulsar una práctica más afianzada en el compromiso con la justicia social y la equidad de género en los contextos contemporáneos. El texto se edifica sobre un andamiaje epistemológico crítico, heredero directo del pensamiento feminista, queer y postestructuralista. En lugar de aceptar la masculinidad como un hecho natural o neutro, la interroga como construcción cultural.
This article addresses the relevance of incorporating the perspective of masculinities into Social Work, setting this analysis within the context of the centenary of the discipline’s professionalization in Latin America. It is argued that a critical approach to masculinities represents a fundamental advancement for contemporary Social Work, as it challenges traditional models and fosters a more inclusive and equitable understanding of gender relations. Drawing on historical-critical, ethical, political, and epistemological approaches, the text explores how certain cultural constructions of masculinity negatively impact both men and the social fabric as a whole. Furthermore, specific methodological challenges are acknowledged, such as the need to create safe participatory spaces, the effective integration of intersectional perspectives, and the rigorous evaluation of transformative interventions. Additionally, the inherent political role of Social Work in promoting public policies that foster alternative and equitable masculinities is emphasized. Finally, the article concludes that incorporating this critical perspective on masculinities significantly strengthens the disciplinary and professional development of Social Work, fostering a practice more firmly rooted in the commitment to social justice and gender equity in contemporary contexts. The text is built on a critical epistemological framework, a direct heir to feminist, queer, and poststructuralist thought. Rather than accepting masculinity as a natural or neutral given, it interrogates it as a cultural construct.