La presente Tribuna examina el acuerdo comercial anunciado el 27 de julio de 2025 entre la UE y EE UU, situándolo en el sistema multilateral de comercio en crisis. El análisis aborda tanto los elementos sustantivos del pacto como sus implicaciones estratégicas, las reacciones que generó y las alternativas que se perfilan en el actual escenario geopolítico y económico.La primera parte contextualiza la negociación, marcada por la amenaza estadounidense de imponer aranceles del 30 % a casi todas las exportaciones europeas y por la voluntad de Bruselas de evitar una escalada que pudiera fracturar las relaciones transatlánticas. Se destaca el marco de alta tensión política, la parálisis de la OMC y la creciente instrumentalización de la política comercial como herramienta de poder.El examen del contenido revela un arancel uniforme del 15 % para la mayoría de las exportaciones europeas, contingentes específicos para productos estratégicos como acero y aluminio, compromisos masivos de compra de energía y tecnología estadounidenses y planes de inversión europea en territorio norteamericano por 600 000 millones de dólares. Se incluye además una apertura parcial del mercado europeo a productos agrícolas de EE UU y un esquema de cooperación técnica limitado. Las reacciones fueron divergentes: Washington celebró el acuerdo como un triunfo de su estrategia negociadora, mientras en Europa se mezclaron el alivio por evitar un conflicto y la crítica por las concesiones otorgadas. Terceros países expresaron inquietud por el impacto sobre el principio de Nación Más Favorecida y por el debilitamiento del multilateralismo. El análisis geopolítico muestra cómo el pacto consolida la dependencia europea en energía y tecnología, refuerza la coordinación frente a la sobreproducción china y, al mismo tiempo, plantea dudas sobre la autonomía estratégica de la UE. En el plano prospectivo, se exploran riesgos como la vulnerabilidad ante presiones futuras, la posible incompatibilidad con normas de la OMC y la erosión del sistema multilateral.El estudio también se refiere a la propuesta franco‐alemana para crear un marco de cooperación estructurada con países asiáticos, concebido como posible modelo para una alternativa a la OMC basada en altos estándares y mecanismos ágiles de solución de controversias. Esta línea de acción podría ofrecer una vía para recuperar liderazgo normativo y diversificar socios, aunque implica riesgos de fragmentación y tensiones con potencias excluidas.En conjunto, el trabajo ofrece una evaluación crítica de un pacto que combina urgencia táctica y consecuencias estructurales, situándolo como modelo representativo de cómo la presión política inmediata puede reconfigurar las bases de una relación económica de largo alcance y redefinir el papel de la UE en el comercio global.
This paper examines the trade agreement announced on 27 July 2025 between the European Union and the United States, situating it within the broader crisis of the multilateral trading system. The analysis addresses both the substantive elements of the pact and its strategic implications, the reactions it elicited, and the potential alternatives emerging in the current geopolitical and economic context.The study begins by contextualizing the negotiation, shaped by the U.S. threat to impose 30% tariffs on almost all EU exports and by the EU’s aim to avoid a trade escalation that could damage transatlantic relations. The tense political environment, the paralysis of the WTO, and the growing use of trade policy as a geopolitical tool are highlighted.A detailed examination of the content reveals a uniform 15% tariff on most EU exports, specific quotas for strategic goods such as steel and aluminium, large‐scale commitments to purchase U.S. energy and technology, and EU investment plans worth USD 600 billion in the U.S. market. The agreement also includes partial EU market access for U.S. agricultural products and a limited technical cooperation framework. Reactions diverged sharply: Washington celebrated the pact as a triumph of its negotiating strategy, while Europe balanced relief at avoiding conflict with criticism of the concessions made. Third countries expressed concern over the implications for the Most‐Favoured‐Nation principle and for the already weakened multilateral system. From a geopolitical perspective, the agreement consolidates European dependence on U.S. energy and technology, reinforces coordination against Chinese industrial overcapacity and raises questions about the EU’s strategic autonomy.The study also examines the Franco‐German proposal for structured trade cooperation with Asian countries, potentially serving as a model for a highstandard alternative to the WTO.Overall, the paper offers a critical assessment of a pact that combines tactical urgency with structural consequences, illustrating how short‐term political pressures can reshape a long‐standing economic relationship and redefine the EU’s role in global trade