Desde mediados de la primera década del siglo XXI, la investigación educacional en Chile ha experimentado un crecimiento significativo. Uno de los factores que explica esta transformación es el diseño e implementación de instrumentos de política científica orientados a promover la producción y el uso del conocimiento en educación. Estos instrumentos han buscado configurar una interfaz ciencia-política que articule la relación entre investigación educacional y políticas públicas. A partir del análisis documental de cuatro programas de fortalecimiento de la investigación en educación, implementados durante ese periodo, este artículo examina cómo dichas iniciativas han buscado modelar los vínculos entre conocimiento científico, decisiones políticas y sistema educativo. Los resultados evidencian que las concepciones implícitas en estos instrumentos promueven una interfaz basada en la colaboración entre científicos y tomadores de decisiones, con objetivos compartidos de política pública y una expectativa de uso instrumental de la evidencia surgida de la investigación, que ayuda a resolver los problemas prioritarios de la agenda de política educativa.
Since the mid-2000s educational research in Chile has experienced significant growth. One of the key factors behind this transformation is the design and implementation of science policy instruments aimed at promoting the production and use of knowledge in education. These instruments have sought to configure a science-policy interface that articulates the relationship between educational research and public policy. Based on a documentary analysis of four educational research strengthening programs implemented during that period, this article examines how these initiatives have attempted to shape the links between scientific knowledge, policy decisions, and the education system. The findings show that the implicit conceptions embedded in these instruments promote an interface characterized by collaboration between researchers and policymakers, shared public policy goals, and an expectation of instrumental use of research-based evidence to address the priority problems on the educational policy agenda.