Jaime Andrés Contreras Álvarez
El artículo examina la gestión intersectorial del Sistema de Protección Social chileno, destacando sus principales desafíos y tensiones estructurales. A partir del análisis de los subsistemas Chile Crece Contigo y Seguridades y Oportunidades, se evidencia la persistencia de una lógica sectorial que obstaculiza la articulación efectiva entre actores e instituciones. Se analiza el rol clave de los funcionarios públicos —especialmente los burócratas de calle— como agentes implementadores que, condicionados por sistemas de incentivos institucionales y dinámicas de poder, enfrentan dilemas entre metas sectoriales y cooperación intersectorial. El estudio argumenta que la intersectorialidad, más allá de un principio normativo, requiere condiciones institucionales, capacidades territoriales y mecanismos de gobernanza que permitan superar la fragmentación. Se concluye que el éxito de este modelo depende de metas compartidas, incentivos coherentes y una transformación cultural de la gestión pública hacia enfoques integrales y colaborativos.
This article examines the intersectoral management of Chile’s Social Protection System, highlighting key structural challenges and tensions. Through an analysis of the Chile Crece Contigo and Seguridades y Oportunidades subsystems, it reveals the persistence of a sectoral logic that hinders effective coordination among institutions. The role of public officials—especially street-level bureaucrats—is emphasized as critical in implementing policy, while simultaneously facing institutional incentive systems and power dynamics that complicate intersectoral cooperation. The study argues that intersectorality, beyond being a normative principle, requires institutional conditions, territorial capacities, and governance mechanisms capable of overcoming fragmentation. It concludes that the success of this model depends on shared goals, coherent incentives, and a cultural shift in public management toward integrated and collaborative approaches.