La política requiere hacerse cargo del estado de ánimo de la gente. Eso significa hoy en España tener sensibilidad política para abordar el problema de la vivienda en toda su magnitud. Para ello, es necesario ampliar el parque público en alquiler y propiedad, garantizar el derecho a una vivienda digna, estabilizar los precios, proteger a los hogares vulnerables, entre otras medias dentro de un gran Pacto de Estado de vivienda. Como la oposición no va a querer pactos, el Gobierno de España tiene que plantear la cuestión de la vivienda como eje central de la agenda política, social, económica y mediática. No hacerlo, generará más desafección y abrirá la puerta a los populismos autoritarios en España. Hacerlo, mejorará la vida de la gente. La vivienda debe ser el quinto pilar del Estado del Bienestar, y todas las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos tienen la obligación de seguir al Gobierno de España a la hora de hacer efectivo este derecho.