Santiago, Chile
Este artículo evalúa los cambios distributivos derivados del aumento del gasto social registrado entre 1996 y 2022 en Chile, usando microdatos de la Encuesta Casen, de la Encuesta de Presupuestos Familiares y de registros administrativos. En primer lugar, se estima el efecto redistributivo del aumento del gasto social por la vía de comparar la desigualdad del ingreso autónomo, el ingreso monetario y el ingreso ampliado. Segundo, se evalúa el impacto que ha tenido el mayor gasto en reducir la brecha que existe entre estratos socioeconómicos en el financiamiento público y privado de los servicios de educación, salud y vivienda. Asimismo, se evalúa el efecto sobre la brecha en la pensión recibida desde los sistemas contributivo y solidario. El ingreso ampliado, que incluye transferencias y servicios sociales valorados, reduce el Gini del ingreso autónomo en 5,4 puntos en 1996 y en 10,9 puntos en 2022. Este resultado debe interpretarse como una cota superior de la estimación, puesto que hay dudas sobre la conversión del gasto en servicios sociales de valor equivalente. Por otra parte, el gasto total en educación a que acceden los hogares —con financiamiento público y privado— era 4,6 veces mayor en el quintil 5 respecto del quintil 1 en 1996, brecha que se reduce a 1,6 veces en 2022. En salud, la caída es 5,1 a 1,4 veces; y en vivienda, de 3,9 a 1,9. La brecha en el monto total de la pensión recibida se reduce de 3,1 a 1,8 veces en el período. El artículo discute las implicancias de estos resultados y sus perspectivas futuras.
This article evaluates the distributive changes resulting from the increase in social spending between 1996 and 2022 in Chile, using microdata from the Casen survey, the household budget survey, and administrative records. First, the redistributive effect of the increase in social spending is estimated by comparing inequality in autonomous income, monetary income, and extended income. Second, the impact of higher spending in reducing the gap between socioeconomic strata in public and private financing of education, health, and housing services is evaluated. Additionally, the effect on the gap in pensions received from contributory and solidarity systems is assessed. Extended income, which includes transfers and valued social services, reduces the Gini coefficient of autonomous income by 5.4 points in 1996 and by 10.9 points in 2022. This result should be interpreted as an upper bound of the estimate, since there are uncertainties regarding the conversion of spending into equivalent value social services. On the other hand, total spending on education accessed by households —with both public and private financing— was 4.6 times greater in quintile 5 compared to quintile 1 in 1996, a gap that reduced to 1.6 times in 2022. In health, the decrease was from 5.1 to 1.4 times; and in housing, from 3.9 to 1.9. The gap in the total amount of pension received decreased from 3.1 to 1.8 times over the period. The article discusses the implications of these results and their future prospects.