Madrid, España
Ser un ganador en la sociedad neoliberal ya no es un resultado de la competencia económica, sino una disposición hacia la competición misma. Siguiendo esta clave interpretativa, el artículo estudia el narcisismo autoritario como el modo de autoerotización que, en convergencia con las estrategias de gobierno de la gubernamentalidad neoliberal, divide la sociedad en dos comunidades existenciales: ganadores y perdedores. La identificación de una matriz teológico-deportiva en la gubernamentalidad neoliberal nos lleva a concluir, en convergencia con José Luis Villacañas Berlanga y contra la tesis de Byung-Chul Han, que el poder neoliberal no puede ser explicado sin comprender su oferta teológica.