René Torres Ruiz
La tradición liberal pone énfasis en el ejercicio de un conjunto de derechos vinculados a ciertas libertades en deterioro de los derechos sociales y económicos de ciudadanía. La emergencia del neoliberalismo a fines del siglo XX consolidó un enfoque de riesgo social cuyas consecuencias son contundentes: ciudadanos precarizados viviendo en democracias representativas pero que muestran frente a éstas malestar y desconfianza, vulnerando su legitimidad como forma de gobierno. El presente artículo sugiere que las sociedades modernas autodenominadas democráticas presentan fuertes contradicciones entre el reconocimiento formal de los derechos ciudadanos, y su capacidad para ser ejercidos. Esta condición promueve desafección política, que nos obliga a repensar el liberalismo desde un enfoque igualitarista como posibilidad de la reconfiguración de lo político.