Las fallas, desperfectos, omisiones y carencias por parte de la autoridad en el Pedregal de Santo Domingo, Coyoacán, Ciudad de México, son percibidos desde la perspectiva comunitaria como “males necesarios”. Este concepto emerge de los vacíos institucionales que, en muchos casos, son subsanados por la propia comunidad. Problemas como la acumulación de basura, el deterioro de la pavimentación o la gestión del tránsito generan dinámicas informales que, a menudo, son legitimadas por los vecinos. A través de estas prácticas, la comunidad ejerce poder a nivel local, obtiene reconocimiento y, en ocasiones, reemplaza funciones institucionales. Esta lógica fue analizada en la comunidad mediante la Cartografía Social Participativa, la cual permite identificar fallas e irregularidades, así como las estrategias temporales empleadas para solventarlas.