Los viajes sin visado son un pilar fundamental del espacio Schengen, lo que aporta beneficios económicos y sociales a Europa. Al mismo tiempo, el cambiante contexto geopolítico ha planteado nuevos desafíos relacionados con la exención de visados. Estos incluyen el aumento de las llegadas irregulares debido a la falta de alineamiento con la política de visados de la UE, los programas de ciudadanía para inversores en países sin visado, o amenazas híbridas, como la instrumentalización de los migrantes por parte de los Estados. De acuerdo la Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se modifica el Reglamento (UE) 2018/1806 en lo que respecta a la revisión del mecanismo de suspensión, las nuevas normas permitirán una acción más rápida y decisiva para abordar estos desafíos