El artículo analiza la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 13 de febrero de 2025 en el asunto C‐393/23, centrada en la competencia judicial internacional en casos de infracción del derecho de la competencia dentro de grupos de sociedades. El caso enfrenta a Macedonian Thrace Brewery (MTB) contra Athenian Brewery (AB) y Heineken, planteando si puede demandarse a ambas en el Estado de la matriz (Países Bajos), basándose en el artículo 8.1 del Reglamento 1215/2012 (foro por conexidad).Se examinan tres aspectos principales: la evolución y límites del foro por conexidad, su eventual uso fraudulento para atraer demandas a foros menos favorables, y la doctrina del Tribunal de Luxemburgo sobre la responsabilidad por infracción del derecho de la competencia. Se propone sustituir el criterio del control (presencia de una influencia decisiva) por el de unidad de dirección para identificar a la empresa responsable de la infracción del Derecho de la competencia, respondiendo así mejor a la realidad de ciertos grupos societarios. Asimismo, se analizan los márgenes que tiene el juez nacional para valorar elementos fácticos al decidir sobre su competencia sin prejuzgar el fondo.La sentencia reafirma la jurisprudencia existente, pero da pie para plantear alguna evolución de ésta, en especial, en lo que se refiere a la aplicación del derecho de la competencia en entornos empresariales complejos.
The article analyzes the judgment of the Court of Justice of the European Union (CJEU) of 13 February 2025 in Case C‐393/23, which concerns international jurisdiction in antitrust cases involving corporate groups. The dispute arose from a claim by Macedonian Thrace Brewery (MTB) against Athenian Brewery (AB) and Heineken, raising the question of whether both companies could be sued in the Member State of the parent company (the Netherlands) under Article 8(1) of Regulation 1215/2012 (forum of connected claims).The article explores three main issues: the evolution and limits of the forum of connected claims, its potential abuse to attract claims to unfavorable forums, and the CJEU’s doctrine on liability for competition law infringements. The article suggests replacing the «decisive influence» criterion with that of «unitary direction» to define the responsible undertaking, thereby better reflecting the economic reality of many corporate groups. The piece also discusses the extent to which a national court can assess factual elements when determining jurisdiction without ruling on the merits.The judgment reaffirms existing case law but opens the door to potential developments, particularly regarding the application of competition law in complex corporate environments