Durante décadas, la ergonomía laboral ha sido la gran aliada para prevenir lesiones musculoesqueléticas. Ajustar una silla, calcular la altura de una mesa o rotar tareas eran parte del guion. Pero ese guion ha cambiado. Las tareas se vuelven más exigentes, los cuerpos envejecen, y los riesgos ya no siempre se ven a simple vista. La prevención de hoy necesita más que intuición, necesita datos, simulación y tecnología. Bienvenidos a la era de la ergonomía avanzada.