Las democracias se sustentan sobre dos elementos esenciales: el principio de mayoría y las instituciones del Estado de derecho, que idealmente deben convivir.
Históricamente, sin embargo, esa convivencia no ha sido fácil. Recientemente, gobiernos como los de Giorgia Meloni en Italia, Viktor Orbán en Hungría y Donald Trump en Estados Unidos vuelven a ponerla en crisis, según dice Fernando Vallespín en su artículo. No es fácil extraer una conclusión definitiva acerca del choque entre el principio de la mayoría y las instituciones del Estado, precisamente por el carácter complejo y ambiguo de la propia democracia.