El feminismo está hoy profundamente dividido entre una corriente abolicionista o de igualdad y otra queer o de diversidad. Las feministas abolicionistas del género creen que el sexo existe, pero luchan para que «no tenga las consecuencias políticas, sociales y psicológicas que le atribuye el patriarcado». «¿Cómo podemos entender las causas de la discriminación laboral, si adoptamos una nueva definición de mujer que hace abstracción del cuerpo y de la posibilidad de embarazo?», se pregunta la autora de este artículo.