Cuando las novelas de Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez comenzaron, en la década de 1960, a ocupar gran parte de las estanterías de las librerías europeas, el fenómeno se denominó boom latinoamericano. Hoy, una nueva generación de autoras toma el relevo. Su éxito se debe en gran medida al arraigo de sus obras en sus sociedades de origen.