En Francia, se está invitando a médicos de cabecera voluntarios a trabajar dos días al mes en 151 “desiertos médicos” antes de la eventual adopción de una ley a este propósito. Las reformas se acumulan sin llegar a la raíz del problema: la cantidad de facultativos y la calidad de sus estudios, que priorizan la memorización sobre el pensamiento crítico: un filón para los grupos de presión.