El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca parecía anunciar una purga de las agencias de inteligencia. El presidente republicano les reprochaba haber tratado de perjudicarlo alimentando las patrañas sobre el “Russiagate”. Pero, en tiempos de tensiones internacionales, el papel creciente de las operaciones secretas y de las tecnologías avanzadas no le permite marginar a la CIA en beneficio del Pentágono.