Año tras año, miles de personas migrantes mueren ahogadas al intentar llegar a Europa. En nombre de la dignidad humana, unas pocas iniciativas médico-legales italianas, donde gobierna la extrema derecha, intentan hacerles justicia identificándolos para informar a sus familias. Pero este proceso sigue siendo incierto, ya que, en Italia, la recogida de ADN y el tratamiento de los cuerpos recuperados no son obligatorios en el caso de estas víctimas.