Los indígenas de Nueva Zelanda, que pronto serán el 20% de la población, acumulan dificultades económicas y sociales. Desde la década de 1970 se han adoptado una serie de políticas para corregir las desigualdades. Sin embargo, la coalición conservadora en el poder está dando marcha atrás, eliminando todas las medidas de apoyo a los maoríes e incluso cuestionando el documento fundacional de Nueva Zelanda, el Tratado de Waitangi de 1840.