Roberto Dorado
La reelección de Bush como Presidente de Estados Unidos no aclara el futuro de las relaciones internacionales. Tampoco despeja las relaciones transatlánticas ni parece que sea un factor de estabilidad y serenidad en el mundo, o que vaya a servir para que los conflictos bélicos existentes bajen de intensidad. Sólo una Unión Europea reforzada puede convertirse en elemento generador de racionalidad y equilibrio, aportando al mundo otra forma de construir el futuro