Los años comprendidos entre 1994 y 2004 han sido un período de acentuación de la deriva desigualitaria que se está viviendo en el mundo, y que ha supuesto una regresión en el ciclo de progreso político y social que se conoció en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Tal retroceso está dando lugar a problemas de articulación social y de funcionalidad económica y política que, desde las esferas del poder establecido, se intenta que queden oscurecidos y minimizados ante la opinión pública