Santiago, Chile
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Valparaíso, Chile
Desde 2018, la Corte Suprema de Chile ha consolidado una línea jurisprudencial que garantiza el acceso a medicamentos de alto costo, especialmente en casos que involucran a niños, niñas y adolescentes (NNA). Utilizando el argumento del interés superior del niño (ISN), el tribunal ha redefinido el derecho fundamental a la vida, integrando no solo la supervivencia biológica, sino también la calidad de vida de los NNA. El estudio analiza 47 de 142 casos (2018-2024) donde el ISN fundamentó las decisiones judiciales, alineándose con tendencias internacionales que promueven el bienestar infantil conforme a su autonomía progresiva. La investigación identifica tres problemas principales: la imposibilidad de justificar negativas administrativas por razones presupuestarias, la puesta en cuestión de los procedimientos de certificación de medicamentos y la falta de rigor técnico en algunas sentencias. La Corte prioriza los derechos de los NNA, ignorando consideraciones económicas y reconociendo el ISN como un derecho prestacional en contextos sanitarios. Se concluye que la jurisprudencia refuerza una noción ampliada del derecho a la vida, centrada en la calidad de vida y bienestar durante la «sobrevida» del NNA, al tiempo que plantea desafíos interpretativos y prácticos en la administración de recursos sanitarios.
Since 2018, Chile’s Supreme Court has consolidated a jurisprudential line ensuring access to high-cost medications, particularly in cases involving children and adolescents. Using the best interests of the child (BIC) argument, the Court has redefined the fundamental right to life, integrating not only biological survival but also the quality of life for children and adolescents. The study analyzes 47 out of 142 cases (2018-2024) where BIC supported judicial decisions, aligning with international trends promoting child welfare according to their progressive autonomy. The research identifies three main issues: the inability to justify administrative denials based on budgetary reasons, questioning medication certification processes, and lack of technical rigor in some rulings. The Court prioritizes children and adolescents’ rights, dismissing economic considerations and recognizing BIC as a substantive right in healthcare contexts. It concludes that this jurisprudence reinforces an expanded notion of the right to life, focused on quality of life and well-being during children and adolescents’ «survival period», while posing interpretative and practical challenges for managing healthcare resources.