Existe poca transparencia en la aplicación de la inteligencia artificial en la práctica periodística por parte de los medios de comunicación. La mayoría no informa al lector si un contenido ha sido generado total o parcialmente mediante sistemas de IA. Esta opacidad sobre los procedimientos tiende a minar la confianza del público y plantea problemas éticos sobre la autoría y la veracidad de las informaciones.