Este artículo analiza cómo la retención y la atracción de talento son factores clave para garantizar la competitividad de los territorios en un entorno socioeconómico en constante cambio. Actualmente, muchos territorios se enfrentan a grandes retos relacionados con la transformación de los mercados laborales, la formación en nuevas competencias y la falta de oportunidades que hacen que el talento, especialmente el más cualificado, se marche a otros puestos. El artículo examina varios “puntos de dolor” críticos, como el desajuste entre la oferta y la demanda de competencias, la falta de colaboración entre los sectores públicos y privados, y la insuficiencia de infraestructuras para fomentar el emprendimiento y la innovación. También se destaca la importancia de la gobernanza eficiente para impulsar una transformación territorial sostenible. Finalmente, se proponen estrategias que incluyen la inversión en educación y formación, la mejora de los procesos administrativos y la creación de entornos laborales más atractivos para retener el talento local y atraer de nuevo.
The financial market landscape continues to experience a constant metamorphosis driven by disruptive forces. The emergence of new contenders, the evolution of cutting-edge digital technologies and the implementation of innovative strategic approaches are orchestrating a radical reconfiguration of traditional banking conventions. Faced with this reality, the question arises: How should traditional banks prepare to effectively address this ongoing revolution? The imperative answer lies in becoming a Digital Ecosystem.
These are seen as the epicenter of the most transcendental strategic challenge that traditional banking faces in its history.
In this context, traditional Banking must redefine its strategic approach, embracing collaboration with digital actors and seeking new ways to develop. The creation of strategic alliances, the agile adoption of innovative technologies and the creation of value propositions are essential to ensure continued relevance in a constantly changing environment. Ultimately, the survival and success of traditional banks lies in their ability to interpret these signs of change and evolve in the new digital age.