La Ley Global Magnitsky constituye un importante régimen de sanciones en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Junto con la sección 7031(c) del Departamento de Estado de Estados Unidos, en los últimos años se ha observado una verdadera expansión de los esfuerzos anticorrupción de Washington en todo el mundo, especialmente en América Latina. Cuando las sanciones no se activan en función de los intereses de Estados Unidos, sino que procesan a funcionarios públicos corruptos, estas medidas también pueden tener un impacto positivo. Este trabajo profundiza en los casos de Guatemala y Paraguay, países tradicionalmente aliados de Washington cuyos expresidentes, Jimmy Morales y Horacio Cartes, están sancionados bajo la Ley Global Magnitsky. A pesar de los límites legales y políticos de las sanciones, las designaciones de Jimmy Morales y Horacio Cartes como significativamente corruptos impulsaron cambios relevantes en Guatemala y Paraguay. No obstante, estos políticos latinoamericanos podrían mantener su presencia en la política nacional. Las sanciones de Estados Unidos, revisadas inicialmente a través de sus marcos legales, pueden ayudar parcialmente a excluir a políticos corruptos de los altos cargos en la política latinoamericana.
The Global Magnitsky Act constitutes an important sanctions regime in the U.S.–Latin America relations. Together with the U.S. State Department’s section 7031(c), recent years noticed Washington truly expanding its anticorruption efforts worldwide, especially in Latin America. When sanctions are not activated for the U.S. interests but prosecute corrupt public officials, these sanctions can also have a positive impact. This work delves into the cases of Guatemala and Paraguay, two U.S. allies with the Former Presidents Jimmy Morales and Horacio Cartes –respectively– under Global Magnitsky sanctions. In spite of sanctions’ legal and political limits, designations of Jimmy Morales and Horacio Cartes as significantly corrupted drove relevant changes in Guatemala and Paraguay. Nevertheless, these Latin American politicians may be able to perpetuate their presence in domestic politics. U.S. sanctions, initially reviewed through their legal frameworks, can partially help exclude corrupt politicians from high-ranking roles in Latin American politics.