El autor se pregunta acerca de cuál debe ser el compromiso social del artista en el tiempo que vive Venezuela o cuál debe ser el compromiso del artista-intelectual en este siglo XXI. Citando algunos autores acerca de la ética y la responsabilidad afirma que todos somos responsables de nuestras relaciones con el poder político porque no es fácil escapar de la política y nunca, como en la discutible hora bolivariana, la política ha estado tan vinculada a nuestra vida.