Desde 1959, Cuba sufre la hostilidad de Estados Unidos. Washington financia a numerosos grupos de oposición de extrema derecha establecidos en Florida. La profunda crisis económica que atraviesa la isla les brinda una nueva oportunidad para debilitar a La Habana. Entre la represión gubernamental y la instrumentalización, una nueva generación de contestatarios tiene dificultades, en el país, para dar una salida política a su indignación.