A medida que Palestina se convierte cada día más en un campo de concentración y de tiro, los piadosos lamentos y las proclamaciones vacías de la diplomacia francesa plantean interrogantes. ¿Cómo es que Francia, antaño influyente en Oriente Próximo, se ha vuelto tan irrelevante en los últimos años? ¿Cuándo le impondrá sanciones a Israel? La explicación puede estar en un poderoso conglomerado mediático-político que se opone a ello.